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2 de Febrero, Día Mundial de los Humedales

HUMEDALES SANOS, GENTE SANA

¿Qué es el Día Mundial de los Humedales?

El 2 de febrero de cada año es el Día Mundial de los Humedales y en él se conmemora la fecha en que se adoptó la Convención sobre los Humedales, el 2 de febrero de 1971. Desde 1997, todos los años organismos oficiales, organizaciones no gubernamentales y grupos de ciudadanos de todos los niveles de la comunidad han aprovechado la oportunidad para realizar actos y actividades encaminados a aumentar la sensibilización del público en general acerca de los valores de los humedales y los beneficios que reportan en general y la Convención de Ramsar en concreto.

Humedales y salud humana - introducción

El tema sugerido por la Convención para el Día Mundial de los Humedales del 2 de febrero de 2008 es Humedales Sanos, Gente Sana, y también será ése el tema de la 10ª reunión de la Conferencia de las Partes en octubre-noviembre de 2008 en la República de Corea.

Los humedales tienen efectos directos y positivos para la salud humana ya que proveen alimentos, agua limpia, productos farmacéuticos, etc. Los efectos negativos directos de un mal manejo de los humedales se traduce en el deterioro de nuestra salud e incluso en la pérdida de vidas -por ejemplo, debido a los efectos de enfermedades relacionadas con el agua, quema de turberas, inundaciones o contaminación del agua. Nuestro objetivo es hacer hincapié en que la fuerte relación que existe entre unos ecosistemas de humedales que funcionen de forma cabal y la salud humana pone de relieve la importancia de contar con estrategias de manejo que apoyen tanto la salud de los ecosistemas de humedales como la salud de las personas. Y también que los costos de un manejo deficiente pueden ser altos: las enfermedades relacionadas con los humedales, por ejemplo, cada año se cobran las vidas de más de tres millones de personas y llevan el sufrimiento a muchas más.

Alimentos de los humedales

Un requisito previo para que las personas gocen de salud es contar con unos alimentos adecuados y de buena calidad, y en ese sentido la contribución de los humedales es fundamental, pues nos suministran pescado (incluido marisco), frutas y plantas. Mil millones de personas dependen del pescado como su principal o única fuente de proteínas, y muchas más lo consumen habitualmente. En términos de plantas cultivables de los humedales, el arroz es el más importante a nivel global, proporcionando un 20% del suministro mundial de energía alimentaria. La recolección de vegetales en los humedales, si bien no llega a la misma escala que las capturas de pescado, supone todavía una importante fuente de alimentos para su empleo local y para los mercados internacionales. De forma indirecta, las plantas de los humedales a menudo desempeñan un papel esencial como alimento para el ganado del que depende la salud de miles de millones de personas.

Bien manejados, nuestros humedales seguirán proporcionando alimentos que nos mantengan sanos, pero hay muchas actividades humanas que afectan negativamente a la capacidad de los humedales para seguir proporcionándonos bienestar. La contaminación, la extracción excesiva de agua, el saneamiento deficiente, la sobreexplotación y, por supuesto, la destrucción de humedales, todos ellos son factores que reducen o destruyen la capacidad de los humedales de brindar alimentos para el consumo humano.

Agua limpia

Llevamos años transmitiendo el mismo mensaje: los humedales continentales (ríos, lagos, esteros, pantanos, etc.) realizan una función vital al filtrar y purificar el agua dulce, devolviéndola 'limpia' para el consumo humano. Y jamás había sido un servicio tan valioso para las poblaciones humanas como lo es hoy día en que más de mil millones de personas carecen de acceso al suministro de agua limpia. Pero los humedales tan sólo pueden ofrecernos agua limpia si los mantenemos sanos mediante un manejo eficaz. Es obvio lo que ocurre cuando destrozamos nuestros humedales: perdemos esa fuente de agua limpia, al igual que todos los demás servicios de los ecosistemas que éstos ofrecen.

Contaminación del agua

A pesar de que los humedales de agua dulce tienen capacidad para purificar el agua, ésta realmente es limitada. Sólo son capaces de tratar una cierta cantidad de residuos agrícolas, una limitada afluencia de desechos domésticos e industriales. Y, por supuesto, la especie humana es capaz de añadir mucho más: productos químicos tóxicos (como bifenilos policlorados (BPC), DDT o dioxinas), antibióticos procedentes de la ganadería, aguas residuales humanas no tratadas, plaguicidas que actúan como 'disruptores endocrinos' . . . y más. Somos capaces de sobrepasar rápidamente, y de hecho lo hacemos, la capacidad de purificación de los humedales de forma que esas fuentes de agua dulce, y los alimentos que suministran, se vuelven no aptos para el consumo y se convierten en un peligro para la salud humana.

Particularmente preocupante es el hecho de que todavía hoy existan 2.600 millones de personas que carecen de acceso a un saneamiento adecuado; y cuando al saneamiento deficiente se añade la contaminación microbiana del agua potable que proporcionan los humedales, sobrevienen enfermedades y, a veces, pérdidas de vidas.

Los humedales funcionan como filtros o trampas para muchos patógenos: cuando el paso del agua a través de los humedales es suficientemente prolongado, los patógenos pierden su viabilidad o son consumidos por otros organismos. Se están construyendo humedales artificiales en zonas urbanas y rurales con objeto de que ejerzan precisamente esa función y de este modo eviten que las aguas residuales no tratadas lleguen a humedales naturales que se utilizan como fuente directa de agua potable.

Enfermedades relacionadas con el agua

En muchas partes del planeta la salud humana esta estrechamente vinculada a las enfermedades relacionadas con el agua. El paludismo, debido a que los mosquitos se crían en los humedales, y las infecciones diarreicas (incluido el cólera), debido a la contaminación de las aguas residuales, son las peores en el mundo en cuanto a la gravedad de su impacto: en 2002 fueron la causa, respectivamente, de 1,3 y 1,8 millones de víctimas, y afectan a la salud de muchísimas personas más. Las muertes sobrevienen casi en su totalidad en niños de menos de cinco años de edad. Las enfermedades diarreicas afectan tanto al continente africano como al asiático, mientras que el principal impacto del paludismo se produce en África, aunque también es significativo en muchas partes de Asia y América.

Si bien el paludismo y las enfermedades diarreicas son las enfermedades que tienen mayores repercusiones en el ser humano, a éstas podríamos añadir los efectos debilitadores de otras enfermedades relacionadas con los humedales, como esquistosomiasis, encefalitis japonesa, filariasis, oncocercosis y otras. Las enfermedades diarreicas se pueden controlar mediante el abastecimiento de agua potable, buenas prácticas de saneamiento y educación en materia de higiene. Las aguas residuales humanas deficientemente tratadas contienen patógenos que son una causa principal de infecciones diarreicas, y los humedales (tanto continentales como costeros) pueden ser un importante mecanismo de transporte para esos patógenos cuando el saneamiento es deficiente. En el pasado, una idea impulsora para la destrucción de humedales fue controlar el paludismo, especialmente en Europa, pero ello ha conducido a la pérdida de servicios esenciales de los ecosistemas, como son proporcionar agua y alimentos, y hoy en día ya no se considera una opción. Las soluciones que funcionan actualmente, al menos en algunas zonas, van desde el empleo de peces que consumen la larva del mosquito y larvicidas bacterianos que los matan sin afectar a otros organismos, hasta unos mejores diseño, manejo y reglamentación de represas y sistemas de riego y sistemas de drenaje de aguas que reduzcan sus sitios de cría.

Inundaciones

Las inundaciones y las tormentas afectan a las vidas humanas desde los albores de la civilización, pero todos los tipos de inundaciones -inundaciones y tormentas ribereñas y costeras, fusiones de nieve repentinas, inundaciones tras intensas precipitaciones- han pasado a ser más destructivas en los últimos decenios, debido a que cada vez se construye más infraestructura humana en zonas expuestas a inundaciones, y es probable que su impacto vaya a ser más pronunciado en el futuro. Todos estamos al corriente de ello por las informaciones que nos llegan de los medios de comunicación, de los estadísticos y, quizás, por nuestra propia experiencia.

Los impactos directos e inmediatos sobre la salud humana incluyen la pérdida de vidas, lesiones y, en un período de tiempo muy corto, la falta de agua potable y la destrucción de los sistemas de saneamiento, lo que se traduce en otro conjunto de amenazas a la salud humana -diarrea, cólera y otras enfermedades mortales relacionadas con el agua. Las recientes inundaciones en algunos países también ofrecen un entorno perfecto para los mosquitos portadores del paludismo. Finalmente, están los efectos a largo plazo para la salud mental, como son la ansiedad y la depresión que sobrevienen frecuentemente tras el acaecimiento de una inundación importante.

Si bien no podemos impedir las inundaciones de gran magnitud, lo que sí podemos es asegurarnos de que aprovechamos los servicios de protección contra inundaciones que nos suministran gratuitamente los humedales. Los ríos, lagos y marismas frenan y contienen las aguas de crecida, pero ello sólo es posible si no construimos nuestros centros urbanos en llanuras de inundación naturales y meditamos más sobre las consecuencias más generales de canalizar los ríos y drenar las marismas.

Quema de turberas

La quema controlada se ha utilizado eficazmente en el manejo de turberas en varias partes del mundo, pero los sucesos de los últimos años en el sudeste asiático han puesto de relieve el hecho de que el fuego extensivo e incontrolado puede tener graves consecuencias directas para la salud humana. Por ejemplo, el extenso incendio provocado para el desbroce de tierras en 1997-1998 en turberas del sudeste de Asia afectó a alrededor de 70 millones de personas, de las cuales unos 12 millones necesitaron atención sanitaria por problemas respiratorios. Desde entonces, importantes actividades de quema han seguido afectando a la salud de gran número de personas.

A más largo plazo, la quema de turberas y las actividades de drenaje han conducido a aumentos ingentes en las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo al cambio climático, y esas actividades a menudo también han destruido medios de vida locales.

Disponibilidad de agua

Si la extracción de agua es más rápida que la reposición natural, los ecosistemas de los humedales, en casos extremos, sufren un colapso, produciéndose una pérdida completa de los servicios de los ecosistemas. El efecto de esos casos extremos es costoso en lo que a salud humana se refiere. Un ejemplo bien documentado al respecto es el mar de Aral, donde la extracción de agua para regar cultivos redujo un palpitante humedal a polvo -causando la pérdida de medios de vida a corto plazo y dañando gravemente, a largo plazo, la salud de las comunidades que vivían alrededor del mar por culpa de los efectos ocasionados por las tormentas de polvo, la erosión y la deficiente calidad del agua para beber y para otros propósitos.

Aunque éste pueda ser un ejemplo extremo, existen muchos casos en que una reducción dramática en la disponibilidad de agua tiene como consecuencia importantes efectos negativos en la salud humana. En el lago Chad, lago compartido por Camerún, Chad, Nigeria y Níger, el cambio climático, la demanda de agua para el riego corriente arriba y las malas decisiones de manejo en la cuenca han reducido en un 90% el tamaño del lago en los últimos 40 años. El efecto neto sobre los 20 millones de personas, principalmente pescadores y agricultores que dependen directamente del lago, ha sido unos crecientes niveles de malnutrición, lo que a su vez ha dado lugar a una vulnerabilidad mucho mayor ante las enfermedades. Se está llevando a cabo un proyecto importante para invertir la situación.

Medicinas de los humedales

Muchas plantas de humedales y especies de animales se han utilizado desde hace milenios como medicinas tradicionales, y aun hoy se siguen utilizando. También se emplean en la medicina homeopática, un sector que no deja de crecer en el mundo desarrollado, y desempeñan una función en la elaboración y producción de medicinas modernas. La sobreexplotación, las técnicas de recolección destructivas y la pérdida y alteración de hábitat ponen en peligro la capacidad de las especies de humedales de continuar cumpliendo esas funciones.

Bienestar mental

La población mundial se va concentrando en las zonas urbanas, especialmente a lo largo de las costas, y nuestras poblaciones urbanas cada vez son más inactivas desde el punto de vista físico. La Organización Mundial de la Salud estima que la depresión y sus enfermedades conexas llegarán a ser la causa más importante de mala salud antes de 2020, y los efectos sobre la salud de la inactividad física de las poblaciones urbanas cada vez resultan más onerosos en lo que se refiere a tratamiento médico. Utilizamos los espacios verdes, incluidos los ríos, lagos y estanques, para recrearnos, educarnos y relajarnos. El valor de los espacios verdes para mejorar la salud mental y física de las poblaciones urbanas está adquiriendo mayor reconocimiento y los estudios actuales indican que del contacto habitual con espacios verdes urbanos se obtienen beneficios cuantificables físicos y psicológicos. En ese aspecto, los humedales urbanos tienen un papel que desempeñar.

Referencias

Nota original http://www.ramsar.org/wwd/8/wwd2008_intro_s.htm
Más información Sitio web de la Convención de Ramsar sobre los Humedales

Grupo de Trabajo de Recursos Acuáticos de Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Argentina.

Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, especialmente los capítulos sobre la salud humana y sobre humedales

Segundo Informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo
Contacto Erio Curto, Estación Biológica, Mar Chiquita, UNC
03563 - 15405401

Póster conmemorativo del Día Mundial de los Humedales 2008

Promar

PROMAR es un programa de investigación, educación y extensión que lleva a cabo el Posgrado en Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional de Córdoba, con sede en el Centro de Zoología Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Sus objetivos incluyen desarrollar investigación de base y aplicada, el dictado de cursos de especialización en todos los niveles educativos, así como actividades de extensión hacia la comunidad local.

PROMAR es una iniciativa esencialmente multidisciplinaria, por lo que procura integrar y apoyar a otros grupos académicos que desarrollen actividades en el área y proveer información técnica a los organismos de gobierno.

La visión que impulsa este programa es la de promover la conservación y el desarrollo sustentable de Mar Chiquita (Córdoba) en su condición de Reserva Provincial, Sitio RAMSAR, Sitio de Importancia Continental para Aves Playeras y miembro de la red Living Lakes. Las acciones propuestas no incluyen solamente el área de la Reserva, sino que también abarca las cuencas hidrográficas de los ríos que alimentan al sistema (ríos Dulce, Primero y Segundo), ya que el adecuado manejo de los mismos es esencial para la supervivencia de Mar Chiquita.

Además tiene un fuerte énfasis en la relación con la comunidad y las instituciones intermedias. Para su implementación, PROMAR cuenta con una Estación Biológica instalada en el área de Mar Chiquita, más precisamente en la localidad de Miramar, la cual sirve de base para todas las actividades que el programa desarrolla en el área de la Reserva.

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